Trabajar es también un derecho para los emprendedores

De las cosas realmente buenas del verano, está ese momento en el que puedes hablar con tus hermanos en directo, sin teléfono ni Whatsapp mientras los primos corren, juegan, se bañan o ¡incluso se pelean!

Hace unos días, en uno de esos momentos. mis hermanos y yo pudimos mantener una conversación muy interesante sobre el concepto y uso de la palabra “emprendedor” en el que, entre otras cosas, comentamos la idea de considerar el emprendimiento como LA SOLUCION al desempleo. Es como si en este tiempo hubiésemos pasado del derecho al trabajo al deber de emprender, otorgando categoría constitucional a una elección libre, una opción personal que, de manera responsable, debe ejercerse solo en el momento en que una persona esté preparada en todos los sentidos, y sea capaz de afrontar y tolerar fracasos y frustraciones.

Hablábamos también de la imagen de persona emprendedora del siglo XXI, frente a la del siglo XX, evidenciando la minusvaloración de los “valores” de estos últimos (esfuerzo, compromiso, respeto…), sobre todo por el auge de lo inmediato frente a la espera.

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De un tiempo a esta parte, parece que es nuestra obligación emprender, iniciar un proyecto profesional propio y nombrarnos personas emprendedoras, como si el acceso y permanencia en el mercado laboral ya no fuese responsabilidad del Estado, o peor, como si ya no hubiera oportunidades de empleo… o aún peor: como si hubiésemos perdido un derecho reconocido constitucionalmente.

En mi caso, a los siete años de fundar Empieza Consultora, ya no se me considera “emprendedora”. A pesar de ello, ejerzo mi derecho a buscar ”trabajo” todos los días y me considero emprendedora, aún siendo empresaria. Tengo el deber de mantener activa mi empresa y por ello quiero ejercer mi derecho a consolidarla y verla crecer cada año. Aspiro a comenzar nuevos proyectos profesionales con tanta celeridad como mis posibilidades me lo permitan, y por supuesto quiero que el Estado me acompañe y ampare en todo el proceso.

Por cuenta ajena o por cuenta propia, el trabajo es un deber y un derecho al que no se puede renunciar por promesas inciertas o fórmulas mágicas. Nos obliga a una búsqueda permanente, una mejora constante. Nos obliga a no confiarnos, a seguir creciendo superando retos y miedos con todos los recursos de los que dispongamos. Nos obliga a estudiar, a establecer prioridades y objetivos, a sacrificarnos… ¡¡también a esperar!!

Trabajar es un derecho también para las personas emprendedoras, ya lo sean por cuenta propia o ajena: ejerzamos el derecho.

Auxiliadora Zapata Navarro

Cofundadora Empieza Consultora, fresh consulting®

Entidad que desarrolla su actividad en el ámbito de los RRHH, RS, Marketing y Desarrollo Informático.

www.empiezaconsultora.es

Twitter: @audithzapata @empiezacons

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