Emprender con una Asociación: aspectos laborales y la importancia del Voluntariado

Aspectos laborales

El que una asociación no persiga un ánimo de lucro, como sí ocurre con las sociedades, no quiere decir que, desde el punto de vista del derecho laboral, no pueda servir como empleador o “empresario”. Una asociación puede perfectamente contratar a personas, a quienes abonará un salario como haría cualquier organización.

Una opción aún más flexible es la del autónomo, sea económicamente dependiente o no, que presta sus servicios a la asociación. Esto nos permite ajustar las facturas a los servicios efectivamente prestados.

Además, si los estatutos así lo prevén y lo aprueba la asamblea de asociados, se podrá remunerar a los miembros de la junta: a todos ellos o solo algunos. En este sentido, es típico que se pague al presidente, al secretario y a alguno de los vocales de la junta que tengan una carga laboral efectiva.

En todos los casos —trabajador por cuenta ajena, autónomo, miembro de la junta y, como se verá más adelante, voluntarios—, hay un derecho de reintegro de los gastos que les ocasione el desempeño de las actividades de la asociación.

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Una ventaja evidente frente al inicio de una actividad como autónomo o como administrador de una sociedad es que, siendo en principio gratuito el cargo de miembro de la junta de una asociación, es posible ponerse en marcha sin necesidad de abonar una cuota de autónomos, al menos hasta que la actividad realmente arranque, un periodo que a veces se dilata mucho más de lo inicialmente previsto: piénsese en aquellas actividades que requieren obtener licencias administrativas o una financiación inicial.

Esto parece irrelevante pero a veces hay personas que estando en activo, o percibiendo una pensión, o en paro, no deciden emprender una actividad que puede probar ser un yacimiento de empleo para uno mismo o para otros, porque no se desea o no se puede asumir la carga de una cuota de autónomos o el coste de tener empleados a cargo antes de ver unos ciertos ingresos.

La importancia del voluntariado

Precisamente porque la asociación en sí no persigue un ánimo de lucro, es el ámbito del asociacionismo junto con el de las fundaciones los que mejor se prestan al voluntariado. Y aquí hay unas posibilidades enormes de poder usar una fuerza laboral valiosa que hay en España; las personas jubiladas y prejubiladas que están en excelente forma, cuentan con toda la experiencia profesional del mundo y muchas ganas de seguir aportando su granito de arena a una sociedad mejor.

Por supuesto que las personas en paro son otro yacimiento de mano de obra voluntaria —muchos se niegan a quedarse en sus casas y prefieren salir y estar “ocupados” (también por evidentes motivos humanos)—, pero es evidente que su prioridad es la búsqueda activa de un empleo remunerado que les proporcione una fuente de ingresos estable. Es, sin embrago, un hecho que personas muy válidas que por las circunstancias que fueren no encuentran un empleo, empiezan como voluntarios en asociaciones con tal éxito que se hace posible crear un puesto de trabajo estable para ellos. Y es enorme la satisfacción personal de haber participado desde los inicios en la creación de una iniciativa que además con frecuencia satisface fines moral y socialmente muy deseables.

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Los voluntarios no cobran por su trabajo y si bien todo voluntario debe contar con un contrato que especifique su aportación laboral, el plazo de preaviso en el caso de baja, etc., estamos ante una mano de obra que puede ser de primerísima calidad, a un coste mínimo. En efecto, como se ha mencionado antes, los voluntarios tienen derecho a que se les reembolsen los gastos que su actividad les ocasionó y además deben contar con un seguro que cubra sus riesgos laborales. Su importe dependerá de la actividad de la asociación y cómo esté organizada.
Estos bajísimos costes laborales son una ventaja enorme. Además hay personas que no pueden o no desean compatibilizar una pensión con un trabajo remunerado, pero sí desean seguir teniendo algún tipo de actividad productiva. El voluntariado es ideal tanto para ellos como para quien decide emprender y que, sin embargo, por estar en la parte laboral activa de su vida, sí cobra por su trabajo, como es natural y necesario a fin de poder tener una pensión el día de mañana.
Puesto en términos económicos, estamos ante una importante ventaja competitiva de las asociaciones frente a otras formas de organización de una actividad, pues pueden contar con un insumo que a un coste muy bajo, puede crear un enorme valor.
Cristina Falkenberg
Asociación Protectora de animales Marina Alta
Nota del Social Media Manager
Esta es la segunda entrega del excelente trabajo de Cristina Falkenberg. Según comentábamos la vez anterior, el 23 de enero, el artículo es demasiado extenso para un blog, por lo que requiere que lo compartamos en varias partes, cuyo total ofrecerá un completo tratado sobre este tema.

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