El hipopótamo, el triciclo y la diversidad

En casa a veces nos contamos cuentos entre todos. Un día el mayor de mis hijos, Guillermo, me contó una triste historia sobre un hipopótamo que murió en un zoo y cuando le practicaron la autopsia encontraron desde tornillos y bolsas de todo tipo, hasta un triciclo que parece fue la causa de su muerte.

La moraleja que le trasladaron cuando acabó la historia estuvo relacionada con el cuidado y respeto del medio ambiente, sin embargo a mí me llevó a pensar en la diversidad y la importancia de gestionarla con criterio. Porque… si el hipopótamo estaba en un lugar que no era el suyo… ¿no tenía derecho a tener cierta protección?, ¿no tenía que saber el público que no se lanzan cosas a los animales?, ¿no debía saber el hipopótamo que los triciclos no se comen?…
No comparo nuestra sociedad con un zoológico… bueno… podría 😉 Pero, ¿qué mejor ejemplo para analizar nuestras diferencias que un lugar que reúne diferentes especies, estudia sus características y adapta a solo medio con las mismas normas animales tan diversos?
En nuestra sociedad, en nuestras empresas, en nuestras familias: ¿qué nos estamos perdiendo por no querer o no saber adaptarnos? Hacia dónde iremos si no dejamos a un lado las diferencias y empezamos a concretar un objetivo común.
A mí me parece que la diferencia siempre suma y lo he podido comprobar en numerosas ocasiones, la última en Emprende and Tweet. Esta asociación representa esa diversidad y por eso formamos parte de ella. Nos unen la multitud de servicios y productos, diferentes personas, ideologías, tamaños y hasta ubicación geográfica.

El valor de diversidad está siendo cada vez más valorado también en las empresas. En primer lugar porque redunda en su cuenta de resultados (algo lógico y normal porque por eso somos empresas), también como fruto de un cambio en el modelo de gestión de los recursos humanos.

En estos momentos estamos viviendo numerosas modificaciones en nuestra sociedad y las consecuencias que acarrean, y por este motivo, es el momento de hacer una reflexión profunda de nuestra visión, misión y valores; de dónde estamos y hacia dónde nos queremos dirigir como acción preferente para mantener y consolidar nuestras empresas en un mundo muy diferente a los modelos que teníamos de referencia.

Algo que ya se está haciendo con excelentes resultados, es la asunción de acciones o planes de responsabilidad social en las empresas, independientemente de su tamaño. En ellos, entre otras cuestiones, la plantilla asume el protagonismo que le corresponde como fuente de riqueza y motor de las organizaciones.

Si a nuestras hijas e hijos, a toda la sociedad o a todas las personas que trabajan en la empresa las tratamos igual, si no les damos la oportunidad de demostrar lo que saben hacer o cuáles son sus capacidades, si no les integramos, si no sumamos… correremos el riesgo de morir atragantados por un triciclo y ese no es el fin natural de los hipopótamos :)

SMLXL

Audith Zapata
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