Utopía emprendedora… o realidad

Necesitamos que los autónomos y las microempresas puedan crecer, e incluso que algunos puedan llegar a ser competidores a escala global. Solo así lograremos el aumento del tamaño medio empresarial, clave para mejorar la productividad en nuestro país.
Siento comunicar que el párrafo anterior, aunque lo comparto, no es mío. Está extraído del programa electoral que presentó el Partido Popular a las elecciones generales de 2011 y véase el resultado. Aunque ya sabéis que meterse con los políticos es práctica generalmente aplaudida en nuestro país, no pienso caer en ello –mucho- porque creo que ya estamos todos hartos de tertulias donde un grupo de “sabios”, cada vez de menor nivel intelectual, nos arreglan España todos los días.
Aunque pensaba escribir sobre cómo afecta la reforma fiscal a los emprendedores, hoy solo me interesa hablar de ellos, los emprendedores, gente con ilusión, con ganas de hacer cosas para progresar, para generar empleo, para desarrollar ideas.

Vaya por delante que el emprendimiento, a mi modo de ver, no tiene nada que ver con el ámbito empresarial: se puede ser emprendedor y funcionario, emprendedora y ama de casa, incluso emprendedor y político; hubo unos tiempos de transición en este país que los más jóvenes no conocieron, en que los políticos fueron un gran ejemplo de emprendimiento y, además, de seriedad. Y no hay mayor emprendedor que la familia de quien inicia un negocio, que con su ánimo y a veces con sus propias lentejas, asume el mismo riesgo que el empresario y, encima, queda en la sombra sin reconocimiento alguno.
Necesitamos que los autónomos y las microempresas puedan crecer y que, efectivamente, algunos puedan llegar a ser competidores a escala global: lo necesitábamos en 2011 y lo anhelamos aún más en 2015 tras los varapalos sufridos en nuestras carnes, en nuestras cuentas corrientes y en las de resultados. Porque, aunque está mal que yo lo diga, los que hemos aguantado esta situación económica en nuestros negocios, valemos mucho.
SMLXL

No necesitamos a los políticos para crecer y lo hemos demostrado. Con nuestro esfuerzo diario, llegaremos a ser competidores a escala global. Mientras han caído grandes corporaciones internacionales, aquí seguimos dando guerra y capeando el temporal: unos con las velas al pairo, otros armando los remos porque las velas ya están rasgadas pero, en definitiva, capeando el temporal que otros buques transoceánicos no han sido capaces de aguantar.
Han transcurrido ya seis años y, con gobiernos de dos colores, nos han subido las cotizaciones a la seguridad social, los impuestos, los bancos siguen teniendo el grifo cerrado para nosotros porque no tenemos nómina y sí escasas garantías, el consumo bajo mínimos, entre otras razones, por la pérdida de poder adquisitivo de las familias provocada, tanto por la debacle del desempleo como por la congelación –cuando no reducción- de los salarios a los funcionarios y por la gloriosa idea de aumentar el tipo de IVA general al 21%. No es que no nos hayan ayudado, es que nos han abordado por proa, popa, babor y estribor.
Hace poco se ha aprobado una reforma fiscal que es una pamplina (con perdón) para los autónomos y de la que sólo destacaría una ventaja: por fin nos han bajado la retención al 19%. Pero que no os engañen, que baje el tipo de retención no significa que nos baje la tributación final; ya veremos el tipo efectivo que soportaremos –si sube o baja- cuando hagamos la declaración de 2015, en mayo de 2016… sí, claro, después de las elecciones generales. Yo no sé vosotros, pero yo no tengo familia numerosa, ni discapacitados o dependientes a mi cargo, como la mayoría de las familias españolas, por lo que no espero que llegue a notar la supuesta bajada de tipo del IRPF o, al menos, lo que necesitaríamos que se redujera para poder ahorrar y, con los ahorros, ampliar nuestros negocios y salir al extranjero.
Pero aun así lo conseguiremos.
En España se ha hecho realidad una utopía y es que cuando a los emprendedores se les ha puesto todo el viento en contra, se han hecho más fuertes, más flexibles, más imaginativos y tenemos que estar orgullosos de ello, en vez de cabizbajos.
¿Reforma fiscal?… Y a mí qué… como si necesitáramos al gobierno de turno para algo.
¡Ánimo y feliz año de proyectos!
Helena Pujalte
Gabinete Tributario
Twitter: @GTributario

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